Entrevistas

Entrevista a Roser Xandri, directora del Espai Cavallers

2 de diciembre de 2021

Àlex Salas: Empezamos, la feminidad no tendría que ser una carga en el contexto del arte ni en cualquier otro, por eso hemos decidido dar voz a algunas de las directoras de instituciones galerísticas que han accedido a dar testigo de su posición profesional desde la condición de mujer. En este caso la Roser Xandri, directora del Espai Cavallers en Lleida que lleva en activo diecisiete años y colabora activamente con artistas de largo recorrido y otros más jóvenes, dando vida al universo creativo de la ciudad. 

-En primer lugar, me gustaría pedirte cuál es su línea de investigación preferente, si tiene alguno o alguna artista favorita. Es decir, ¿por qué modalidad artística o escuela tiene debilidad?

Roser Xandri: Esta es una pregunta difícil de responder y más que definirme sobre modalidades artísticas o artistas preferentes diría que a mí me ha interesado siempre el mundo de las cosas bellas y el arte en general, desde pequeña ha sido un universo que me gustaba mucho, de pequeña cogía el tren, desde mi pueblo, para ir a hacer un curso de pintura a Manresa. Después estudié la carrera de historia del arte y el máster en gestión cultural una vez mis hijos habían nacido. Además, el Espai Cavallers es un proyecto independiente y que he llevado a cabo además de mis trabajos en la Universitat de Lleida y del Ayuntamiento de la misma ciudad. 

Lo que convierte mi galería en una iniciativa muy personal que responde a diecisiete años de construcción a través de mis inquietudes y emociones. Una empresa que llevé a cabo en un entorno en el cual no hay un núcleo sólido de galerías como el que está establecido en Barcelona, para entendernos. Por eso te digo que, lo que a mí me interesa del arte es todo lo que a mí me pueda emocionar, lo que pueda provocar sensaciones, sin hacer distinciones en los lenguajes o el origen de las piezas que me atraen. Sí es cierto que, quizás, mi primer instinto tiende hacia la pintura principalmente dentro del arte contemporáneo.

À S: -He visto que su galería expone una serie de obras de artistas femeninas, una exposición que ha bautizado “Universo femenino”. Por eso aprovecho para pedirle que nos hable de este proyecto. Por qué ésta iniciativa y como ha sido construirla.

R X: Hace cuatro años que cada mes de marzo hago una exposición en femenino, al principio todo el mundo me miró como si fuera una esnob, y ahora veo cada vez más algunas compañeras y compañeros entrando en esta idea. Incluso alguna artista me decía, yo no quiero entrar en este juego del arte en femenino”. Y en cambio, especialmente en la última edición de 2021, he tenido unas artistas muy implicadas. La exposición colectiva de este año juega con diferentes texturas, con artistas que aplican lenguajes artísticos muy diferentes, cosa que le otorga mucha riqueza a nivel artístico y conceptual. 

En general, esta iniciativa surge de una pregunta que me hicieron en una entrevista en la Universidad, sobre la calidad artística en femenino y en masculino. Y en su momento la pregunta no me pareció correcta, puesto que el planteamiento fue erróneo, se trataba de una cuestión de visibilidad y no de la calidad artística. Y entonces fue cuando surgió la idea de esta línea de exposiciones de arte en femenino coordinándolo con el mes en el que se celebra el día de la mujer trabajadora. Empecé a consultar algunos estudios de la Generalitat donde se confirmaba que el arte en femenino todavía estaba por detrás del arte en masculino en todos los aspectos (en calidad nunca eh!!!, esto tiene que quedar muy claro).

À S: -Tú dirías que, desde el momento en el que te planteaste el diagnóstico de que el arte en femenino se encontraba detrás o en una posición inferior al arte masculino, las cosas han cambiado?

R X: A ver, yo para empezar diría que la palabra detrás” no me gusta y que debemos buscar otra palabra, como por ejemplo menos visibilidad”. Está claro que el panorama ha ido evolucionado y ha estado cambiando, pero todavía tenemos trabajo que hacer y este es el motivo por el cual nos encontramos debatiendo sobre el tema, ¿verdad?

À S: -Efectivamente, y volviendo al mundo de las cosas bellas y de la sensibilidad que requiere el mundo del arte, ¿en algún momento ha tenido la sensación denominada “el síndrome de la impostora”? Es una manera de referirnos a una sensación que pueden tener las minorías , de acuerdo a la cual sienten que no son bastante válidas para ejercer su profesión o bien para ocupar su cargo. ¿Diría que es una carga que llevan las artistas con las cuales ha estado trabajando? ¿hablan a veces de ello?

R X: Esta es una pregunta interesantísima y, al mismo tiempo, nada fácil de responder. El caso es que cuando empiezas de cero puede ser que tengas esta sensación, no tanto por mi condición de mujer sino también por estar situada en la periferia galerística. Sí es cierto que empezar con la galería fue cometer errores vinculados a decisiones que seguramente ahora no tomaría de la misma manera, esto no se sabe nunca, pero todo es un crecimiento personal y profesional. Al fin y al cabo, Espai Cavallers es un proyecto que he puesto en marcha por amor al arte, nunca mejor dicho. En una ciudad en la que no hay mucha tradición de galerías de arte, y es difícil encontrar espacios consagrados a la creación. Y esto es así tanto de cara a la clientela como de cara a la prensa. Entonces, este síndrome de la impostora sí que lo he podido tener derivado de las respuestas de sorpresa como por ejemplo Ostras! ¿Este artista? ¿En Lleida?” Y claro, sí, en Lleida podemos tener artistas con gran trayectoria que también exponen y trabajan en ciudades con más tradición en el mercado del arte.

À S: Ligado con este tema de las ciudades más o menos aptas para el comercio y las exposiciones artísticas, querría pedirle qué le parece la idea que el arte tiene que ser costoso.

R X: No, en absoluto. La máxima de “el arte no está al alcance de todo el mundo” se tiene que desmitificar, debemos hacerlo caer. Al fin y al cabo, galerías como la mía ponemos al alcance de los clientes clubes de subscriptores y subscriptoras que facilitan las adquisiciones a plazos. Las personas tienen miedo de hacer una mala inversión, pero si hay un buen asesoramiento y una emoción que genera un vínculo entre el cliente o la clienta y la obra hay que darnos cuenta de que es una buena iniciativa. De hecho, no todo el arte es caro, hay artistas reconocidos que no cuestan muchísimo dinero Y por eso creo que es importante que dejemos claro que el arte cada vez es más asequible para todo el mundo. El trabajo de una buena galerista es poder asesorar sus clientes a encontrar la obra más adecuada para sus gustos y necesidades, y además ayudarlos a encontrar el lugar más adecuado para las obras en sus hogares.

À S: Yo te tengo que reconocer que en alguna ocasión me he descubierto soñando en poder tener una colección de arte. Tengo un acrílico de en Domènec Montané, un artista andorrano y no puedo evitar pensar que este es un primer pasito.

R X: Sí, siempre digo que el arte es un gusanillo”, y que cuando entras engancha puesto que es un gran placer rodearse, no solo de belleza, sino también de concepto. Y me he encontrado con gente que adquiere una pieza y entonces poco a poco tiende a ir hacia la segunda y otras. Por eso, a veces, les recomiendo que al buscar el lugar ideal para cada obra tengan en cuenta las adquisiciones futuras, al fin y al cabo una colección de arte es también un proyecto que se hace desde la ilusión.

À S: Este artista de quien te hablo también es muralista, como Elisa Capdevila. Vi que habías trabajado con ella, y a mí hay algo que me llama del arte a grandes dimensiones.

R X: En lo referente a este tipo de arte, hace poco en Lleida para el festival de Art Urbà, el Potfest, hicimos una iniciativa donde participaban artistas como Elisa Capdevila, Lidia Cao y Lily Brick. Era un proyecto privado en el que la Paeria de Lleida creyó y ayudó a sacar adelante, y acabamos haciendo una exposición de obra más pequeña dentro de la galería Espai Cavallers como un proyecto integrador con el barrio y la ciudad . Con el objetivo de abrir las puertas a artistas de street art y muralistas.

À S: -En relación con lo anterior, ¿se siente cohibida por su condición de mujer? ¿Cómo sería su experiencia profesional si fuera hombre?

R X: No me siento cohibida por el hecho de ser mujer. En cuanto a la segunda pregunta, no te la puedo responder porque seria ponerme en la piel y el la cabeza de una persona que no seria yo, lo que me parece que sería un atrevimiento.

À S: Si me permites, es una muy buena respuesta. Si Sartre decía que no posicionarse ya es un posicionamiento, yo te diré que no responder ya es una respuesta.

R X: Además es cierto que al ser Espai Cavallers un proyecto personal, no he tenido que consensuar con otras personas y, por lo tanto, he podido fluir con mucha libertad, porque no he tenido esta sensación de estar limitada por otras voces, de lo que soy consciente y reconozco como un verdadero privilegio. Sí que querría reconocer que de vez en cuando he echado de menos una compañera o compañero de proyecto que me haya ayudado a tomar decisiones, me aconseje y que debata los proyectos del Espacio conmigo. No obstante por eso siempre están las amistades y los compañeros de profesión en el mundo del arte para darnos opiniones y consejos.

À S: -Por último, teniendo en cuenta sus preferencias artísticas así como sus experiencias vitales. Sabiendo que existe, por un lado, el feminismo de la igualdad, que busca una equiparación entre el rol femenino y el masculino, en el que la línea de trabajo y explotación sigue teniendo las mismas aspiraciones que las que nos han llevado hasta aquí. Por otro lado, tendríamos el feminismo de la diferencia, que apuesta por unos objetivos propios de la condición femenina. Quizás no tan centrados en la rentabilidad mercantil, sino en la rentabilidad sensible, poniendo énfasis en la importancia de la identidad. Es decir, de lo que representa ser mujer como característico y diverso al hecho de percibir el mundo desde la masculinidad.

El feminismo de la igualdad se traduciría al seguir en las formas de mercado de la arte clásicas (si se puede pretender hoy en día vender arte como lo hacían nuestros padres) o bien introducir una concepción del galerismo y de la promoción de las artes en una línea argumental diferente, quizás más sensible a artistas que no se atienen a una definición institucional del arte, una lectura de las exposiciones más interpretativa y menos institucional. ¿En qué posición se siente más representada? ¿Diría que su última exposición tiende hacia el feminismo de la igualdad o el de la diferencia, o bien es un poco de los dos?

R X: Claramente yo creo que mi manera de llevar la galería el arte tiende hacia el feminismo de la diferencia. De hecho, cualquier persona puede verificar tan solo entrando a la galería que no es el tipo de ambiente que una se dibuja a la mente cuando piensa en una galería. Al entrar hay un despacho con una lámpara de colores muy grande y el fondo de arte está puesto a la vista. Además, trato de hacer actividades dentro de la sala que coordinen diferentes actividades creativas. Como por ejemplo la cocina y el arte, el vino y el arte. A menudo trabajo con las alumnas del aula de teatro de Lleida que analizan la exposición que hay a en Espai Cavallers en aquel momento y generan una performance en concordancia. También organizo mesas redondas y debates sobre temas artísticos y los procesos creativos. Al final es un gozo hacer concordar las diversas formas de creación.

Lo que sí es una condición importante para mí, es tener la colaboración y complicidad del artista. Yo trabajo a raíz de la complicidad que genero con las y los artistas que expongo y, por este motivo, el artista tiene que poder dar su opinión sobre los vínculos que tejo entre su obra y otras actividades. Por ejemplo la última exposición de arte en femenino tuvo unas performances basadas en tres artistas y fue muy emotivo, puesto que las actrices supieron empaparse de la esencia de las obras a la perfección. En Navidad, a pesar de las limitaciones del aforo, pudimos proponer una pequeña creación culinaria casada con la exposición del momento. Son proyectos que piden mucho trabajo, pero que al final resulten en combinaciones creativas muy interesantes y que hacen que el público se acerque a la galería

À S: Veo que tienes un vínculo importante con las artistas que expones.

R X: Sí, al fin y al cabo tienes que ser capaz de hablar de sus creaciones. Para mí es importante tener una muy buena relación con estas personas, poco a poco se construye una complicidad en la que se realizan llamadas y charlas en las que vas descubriendo más del profesional con quien trabajas. Y esto es muy importante puesto que creo que dentro de una galería, cuando expones el trabajo de alguien, tienes el alma del artista y eres tú la persona que ha de saber explicar. 

No quiero dejar de darte las gracias por tus interesantes preguntas que permiten dar a conocer algo más de este mundo nuestro tan alentador y apasionando del arte y desde una perspectiva más en femenino.