Exposición

Everyday Heroes. 
Abdias Ngateu – Daniel Onguene

26 junio — 1 agosto, 2021

Abdias Ngateu
Los fabulistas, de todos los tiempos y de todos los lugares, siempre se han servido de los animales para transmitir su mensaje, sobre todo cuando este mensaje quiere ser crítico con el mundo, tal como ellos lo ven a su alrededor y tal como ellos lo viven y desearían poderlo cambiar. Utilizando estos mismos portavoces con humor, amplificado por la comicidad de las situaciones que escenifica, Abdias Ngateu nos cuenta a través de sus pinturas las dificultades de su país, Camerún. Aunque, ciertamente, su sentido crítico de la observación se puede aplicar de un extremo a otro de nuestro continente. 

Más allá de estos animales que tanto se parecen a los humanos, salvo que sea a la inversa, el artista ha escogido la lacerante cuestión de los desplazamientos urbanos para sostener su alegoría. Las carreteras que, apenas estrenadas y libradas a la circulación, inmediatamente son destrozadas a causa del desorden y la ausencia de respeto por cualquier norma de utilización, pero sobre todo por las carencias de los constructores que permiten todas las formas de corrupción y que comportan recurrir a cualquier tipo de medio de transporte. 

El ojo ingenuo y apático ve en ellas ese colorido folclore tan “típico” de África, esos vehículos inverosímiles y sobrecargados, pero que aún pueden circular a base de patadas y alambres. El usuario se ve forzado a encontrar recursos en su vida cotidiana para efectuar los desplazamientos necesarios, transportar su mercancía o su equipaje, y afrontar los avatares y la congestión del tráfico para poder fichar a tiempo en su fábrica o en su oficina; y no encuentra allí más que el reflejo de su pésima condición social y material, así como el fracaso de las políticas de desarrollo y otros honores igualmente incomprensibles que caracterizan a nuestros países. 

La sonrisa se congela en la comisura de nuestros labios, pues, si bien la imagen proyectada es graciosa, la realidad que esta sublima es bastante bochornosa y cargada de amenazas en nuestra vida diaria. El artista juega y se sirve de esta contradicción con un excepcional talento, hasta el punto que la lectura de su obra requiere —al menos— dos niveles de comprensión: el de la sonrisa inmediata y perceptible y, tras este, el de la comicidad mucho más chirriante de las situaciones insufribles. 

No nos sorprenderá, pues, saber que Abdias Ngateu, paralelamente a su formación en artes gráficas y decorativas —que comenzó a los 14 años—, también estudió sociología en la Universidad de Duala, en Camerún. Sus coloridas obras son indiscutiblemente divertidas, pero al mismo tiempo son un testigo distanciado de la sociología camerunesa, que podría ser igualmente la de cualquiera de los países africanos. 

La sátira se cuela hasta en las marcas y los signos distintivos de las mercancías transportadas, las inscripciones pintadas en contrastantes colores en forma de patchwork sobre las carrocerías de los vehículos: “wifi gratuit à bord”, “taxi climatisé”, o algo más patético, como “La vie de l’homme noir”. El acabado de la fisonomía de los animales, la especie de fatalismo, de pasividad forzada cuando no están sonriendo, que vemos en todos los “rostros” y que enmascara el agotamiento, tanto de los cuerpos como de las almas. Ningún detalle se nos puede escapar y cada uno enciende una señal o activa un límite que debe alertar a nuestra atención y llevarnos fuera de nuestra zona de confort. 

A nadie le sorprenderá saber que nuestro artista, con una edad que apenas llega a la treintena, ya ha sido beneficiario de diversas formas de reconocimiento a su talento, tanto en el propio Camerún, donde obtuvo en el 2015 el premio Découverte del Instituto Goethe de Duala, como en el extranjero, desde que fue seleccionado para representar a su país en el Ségou’Art 2016, en Mali. También fue galardonado con el tercer premio Pascale Marthine Tayou en el concurso nacional Jeunes Espoirs 2017, organizado por el espacio Doual’Art, y participó en el OFF del Dak’Art 2018, la prestigiosa bienal de arte africano contemporáneo en Senegal. Y, en el 2020, su obra Taxi brousse alcanzó unas ofertas más que respetables en la subasta de la casa Artcurial. 

Una bella trayectoria se abre ante él con el apoyo de la Out of Africa Gallery, que lo representa desde el año 2018 con unas excelentes perspectivas en todos los continentes. 

Y deseamos que mantenga constante en su espíritu el lema escrito sobre uno de sus famosos taxis: “TU DORS, TA VIE DORT!” 

Daniel Onguene
El período de las independencias de los países africanos, hace ahora unos sesenta años, favoreció la creación de las primeras escuelas de bellas artes en el continente, las primeras exposiciones individuales o colectivas, los festivales y otras manifestaciones. La euforia de esta libertad —a veces caramente adquirida—, los movimientos nacionalistas y el regreso a las raíces y a los orígenes, todo este discurso entusiasta lo encontramos trasladado a las obras que hemos podido admirar desde Dakar hasta Yaundé, pasando por Brazzaville. África era entonces hermosa, finalmente podía unir su voz al concierto de las naciones, su identidad se convertía en motivo de orgullo y todo debía reflejar esa fe en un futuro mejor que necesariamente se tenía que ensalzar. 

Una generación después, muchos de los gritos de alegría se han ensordecido, las disputas han salido a la luz, la unidad africana ha volado en pedazos y la marcha hacia el desarrollo suscita interrogantes y se pone en cuestión en todos los estratos de la población. El éxodo rural causa numerosos estragos que se multiplican por diez en un ambiente general de laxitud y fatalismo. El campo golpeado por todo tipo de calamidades humanas y naturales se está vaciando en favor de unas ciudades que no estaban programadas para absorber semejante cantidad de población. 

Los problemas surgen en todos los ámbitos de la vida de los habitantes de las ciudades. La urbanización acelerada ya no obedece a la más mínima norma y las redes, ya sean eléctricas o de saneamiento, son asfixiadas bajo el peso del caos y de la falta de mantenimiento. Finalmente, las pocas industrias que han podido existir, mal dimensionadas, verdaderos “elefantes blancos” como los llama el artista, fueron gangrenadas por los “ajustes estructurales”, las políticas de liberalización a toda costa que han destrozado, por la apertura de fronteras a los productos procedentes de todas partes y de China en particular —como a los que hacen alusión algunas obras—, a los sectores industriales domésticos que intentaban sobrevivir costara lo que costara. 

Es esta África de hoy en día, y esta juventud africana, tan desencantada, la que trata de representar, como muchos de los compañeros artistas de su generación, Alexis Daniel Onguene Tassi, quien, con apenas veintiséis años, hace así una estruendosa entrada en el ámbito de la creación artística de nuestro continente. 

Ciertamente, él es titular de un máster en artes plásticas e historia del arte, en la opción de pintura, obtenido hace apenas dos años en el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Duala en Nkongsamba, pero también demuestra un sorprendente dominio de su técnica. Destacado y premiado con tan solo veinte años por la Jack Bell Gallery de Londres —que trata de encontrar a los talentos más prometedores del arte africano contemporáneo, gracias a un concurso abierto a las escuelas de arte del continente—, ha continuado su trayectoria exponiendo en varias ocasiones en las mejores galerías de Camerún, incluida la Galería MAM, en 2017, bajo el comisariado de Simon Njami. Esta presentación en la Out of Africa Gallery es verdaderamente su primera exposición en el continente europeo. 

El proyecto “Aventure entre les ruines” que el artista nos presenta aquí cuestiona, según sus propias palabras, “las causas del surgimiento del sector de la economía informal en África”. Así, ilustra sobre los fondos grises de un mundo caótico, ya casi sepultado en el pasado, la vida cotidiana de estos “héroes” anónimos, pintados con precisión de manera muy figurativa, que, cueste lo que cueste, se esfuerzan por sobrevivir a través de la práctica extenuante de una multitud de “pequeños trabajos ocasionales”, de los cuales uno se pregunta cómo pueden llegar a alimentarlos y, a menudo, también a sus familias. 

Hay en él una gran empatía, que implica su afecto y su respeto por unos personajes que permanecen dignos incluso cuando no son dinámicos y combativos, en colores vivos y acidulados, a pesar de la dureza de los tiempos. Y hasta consigue trasmitir un poco de simbólica esperanza, como por ejemplo en una obra que es particularmente ilustrativa: La vie après la chute. En ella representa a un antiguo trabajador de la industria en ruinas que aparece al fondo que parece cargar con toda la miseria del mundo sobre sus hombros. Sus cuatro esposas están alineadas a lo largo de una pared detrás de él, y todas ellas están embarazadas. Las cuatro son, por lo tanto, portadoras de vida y de esperanza. Pasado, presente y futuro así reunidos en una misma y sola alegoría que bien suscribe el mensaje del artista, cuya carrera debemos seguir con interés. 

 

Más Información:

Fecha: 26 de junio – 1 de agosto, 2021
Dirección: carrer Nou, 1, 08870 Sitges, Barcelona
Horario: lunes a viernes 11 h-14 h 18 h-20.30 h Sábado 11 h-14 h 18 h-21 h domingo 11 h-14 h 17 h-20.30 h
Teléfono: (+34) 618 35 63 51
eMail: sorella@outofafricagallery.com
Web: outofafricagallery.com