Arte

El arte, meditación y tradición: Teresa Lanceta

6 de septiembre de 2021

Atravesaba la oscuridad buscando colores estridentes y olores agrios. Había alegría y fiesta, también desesperación, injusticia y abandono. Teresa Lanceta para Urdimbres, nudos y tramas

Los bajos del pantalón, el codo de la bata reforzado, la caída de bicicleta en las rodillas del tejano, el cuerpo de aguja de ganchillo del traje veraniego y la cremallera del estuche. Cuando me adentro en el arte de Teresa Lanceta, todas estas imágenes son las que me llevan a abrazar la figura de mi abuela. En un arte que no busca romper con la tradición, ni huir de la belleza, en la creación de esta artista cada una de nosotras puede llegar a vincularse con la importancia que tiene el tejido, la tradición y la feminidad en su vida. 

Teresa Lanceta es una artista nacida en Barcelona en 1951. Dando un vistazo a su biografía expositiva podemos verificar como de amplio llega a ser su recorrido artístico, tanto en exposiciones individuales como en participaciones colectivas. Siendo, estas últimas su predilección. Las prefiere precisamente porque en el textil encuentra una fusión entre diferentes individualidades. La colectividad del textil es importante por el artista, que entrelaza un conjunto de personas que trabajan dentro de un mismo diálogo, a la vez que tejer hace posible que cada una de las personas que participan pueda conservar su singularidad. En este aspecto, Teresa defiende que la autoría “anónimo” no es una masa deforme de una entidad sin características. Si no que los ojos de las espectadoras y de los espectadores deberían de saber apreciar las características de la artesana o el artesano que confecciona la pieza. Detrás de anónimo Teresa nos anima a imaginar la persona que da vida a las manos autoras.

Esta artista, en una de sus últimas exposiciones monográficas, en la Casa Encendida destacó su creencia en la universalidad absoluta del arte. Eso sí, sin negar que sea necesario un arte que se piense a sí mismo. Lanceta propone un arte estético que llegue a todos los tipos de público debido al estrecho vínculo que comparte su obra con las tendencias folclóricas de varias culturas. Por este motivo el conjunto de las obras de Teresa Lanceta va muy vinculado a la tradición pero también a la condición de clase trabajadora. Desde su telar Teresa da al textil y a la artesanía la importancia que se merecen. Las alfombras por ejemplo, a pesar de ser unos objetos de utilidad cotidiana o, precisamente por serlo: tienen su propia historia, son fruto de una o más subjetividades y la adquisición de estas piezas comporta también la adopción del relato que esconden sus nudos y bordados.

En el artículo del País, el articulista Estrella de Diego recalca el mérito que tiene el recorrido artístico de Teresa Lanceta. A pesar de haber empezado su carrera y reflexión artística en la década de los setenta, no ha sido hasta hace poco parte de la escena del arte contemporáneo. Si bien el panorama artístico acaba de hacer el encuentro con este talento, es cierto que Teresa siempre ha sido rodeada de personas con la capacidad de ver en su lenguaje artístico una valía que merecía confianza. Si nos paramos en su interpretación del lenguaje artístico, en esencia se trata de un planteamiento estructural que, en algunas ocasiones se ha podido aventurar hacia la pintura. Volviendo a la consideración de la técnica central de la obra de Teresa Lanceta, el tejido deja de ser considerado una mera decoración. Cómo ha sido defendido desde el inicio del artículo: el textil también puede ser interpretado, siendo un modo de transmisión de un lenguaje ancestral que filtra en las culturas. Cada una de nosotras es libre de ver en la práctica de tejer una cosa diferente, pero según palabras del artista tejer en el arte es una especie de fusión entre el dibujo y construir el lienzo. Aplicar el color al tiempo que se hace visible la estructura.

Con esta idea querríamos apuntar una definición de la vida tal como lo pone en la página web de Teresa Lanceta: «…y me pareció que la vida era uno poco eso: estar mirando fijamente algo que apenas ve». Por este motivo coincidimos con la idea del artista que el arte tiene que ser una posibilidad para todas las personas. Permitiendo que a través de la creatividad demos sentido en nuestra vida. En la charla hecha a Bombas Nada , Teresa Lanceta dejó claro que el arte es una de las cosas que caracterizan el ser humano. En esta ponencia también expone de qué manera Lanceta empezó a tejer. 

Fue en su época universitaria en la que se encontró a personas que se dedicaban al arte. Gracias a los azares de la vida, como una Ariadna del siglo XX se encontró con un ovillo de algodón natural. Y así empezó su más grande historia: tejer. Este fue el inicio de una entrecruzada relación. Cómo hemos dicho, a pesar de haber experimentado con el bordado, el dibujo y con la pintura Lanceta nunca ha podido abandonar su telar. En la repetición encontró una interesante sensación mental, un mantra gestual que tenía algo de hipnótica. Este comienzo, el ovillo de algodón natural, es una semilla de un arte fuera de las limitaciones, fuera de las líneas del arte que en los años 70 se centraba en repensar su propio concepto. Así, Teresa confiesa que su facilidad de construir un discurso lejos de esta redefinición fue posible precisamente debido a la carencia de intención que tenía para ser artista.

Por otro lado, hay cierto clamor a la feminidad en la obra de Lanceta. Cómo ella misma ha expuesto en alguna ocasión, en muchas culturas el tejido hecho a mano a través de un telar es obra femenina, una actividad que se lleva a cabo dentro de la cotidianidad de las labores del hogar. Contrariamente al trabajo remunerado de la industria textil masiva que, en general, está masculinitzada. Teresa, como un nudo más de esta tradición textil confiesa que en cada una de las casas en las cuales ha vivido ha tenido un telar. Lo que para nosotras la convierte en una mujer especialmente atraída por la cultura popular y por las costumbres que universalizan la sensibilidad humana. En consecuencia, esta pasión, la lleva a comprender el cambio como un sistema de relevos que sucede en gradación. En vez de pretender la existencia de una ruptura abrupta entre las fases de la vida y la cultura. Y así, viendo que la tradición y las costumbres son presentes en todo, igualmente los ojos expertos de Teresa son imprescindibles para apreciar las diferencias y los matices entre las culturas y sus ropas. Señalando con su obra maneras de vivir, de ver y de hacer diferentes.

Si bien en breve podremos disfrutar de una exposición retrospectiva de Teresa Lanceta en el MACBA aquellas que lo deseen, pueden anticiparse y vivir otras experiencias y texturas en la galería Artur Ramon, a partir del 15 de septiembre. Consciente del auge y de la importancia que tienen las artesanías como el textil en el panorama de las Artes, la galería homónima nos propone ahora una exposición iniciativa de Mònica Ramon y comisariada por Sílvia Ventosa. La galería propone Laberintos y texturas, una oportunidad única para hacer un recorrido en la sensibilidad del textil y del género femenino con artistas como Aurèlia Muñoz, Francesca Piñol o Amparo de la Sota.

Por Àlex Salas